17 nov 2016

Noviembre

Yo tenía una vida que me gustaba mucho
Y la extraño TANTO.
Universo: hacé que Emiliano se cure.
Por favor.


31 jul 2016

Lo que quiero

Quiero un futuro con vos, en el que haya una casa luminosa que tenga un jardín con pasto, parrilla y un arbolito.
Si se puede, también estufa de leña, para que en invierno hagas un lindo fuego (como te gusta) y nos podamos sentar cerca, en nuestro sillón mullido, a ver pelis y series juntos.
Quiero que tengamos un gato y un perro. Tardes de primavera con sol y matecitos.
Quiero que sigamos cocinando juntos, mientras tomamos un vino; blanco, porque el tinto no te gusta.
Que me cocines pescado en la parrilla, o invites amigos y hagas un asado mientras te tomás una cerveza.
Quiero ver tu sonrisa más seguido. Que puedas volver a hacer deporte. Que viajemos juntos. Que salgamos a comer afuera y nos pongamos lindos, sólo para gustarnos un poquito más. Que proyectemos mil cosas. Que diseñemos nuestra casa ideal en servilletas.
Quiero que me sigas ayudando a sobrellevar-me, a cuidar a mi familia.
Quiero que sigas siendo el mejor cuñado que a Facundo le pudo tocar en el mundo. Quiero que él tenga la inmensa fortuna de tenerte cerca a lo largo de su vida.
Quiero que tengamos hijos, que los eduquemos juntos, que los llevemos al médico, que les enseñemos a comer y les saquemos muchas, muchas fotos.
Quiero que a la noche nos despertemos, cansados los dos, y alguno de nosotros sea el encargado de traerlo hasta la cama.
Quiero aprender a ser mamá al lado tuyo.
Quiero verte ser papá, aunque no tengo ni una sola duda de que serías el mejor.
Quiero vacaciones en familia en Miramar. Playa, mar, olas y atardeceres naranjas.
Quiero que seas la última persona que veo cuando cierro los ojos y la primera cuando me despierto a la mañana.
Quiero abrazarte todos los días de mi vida.
¿Querré demasiado?
Y si no puedo tener todo lo que quiero, no importa (después de todo, siempre quise cosas y con el tiempo dejé de quererlas, las cambié, o simplemente se me presentaron otras que me parecieron luego mucho más importantes); sólo les pido a Dios y a la vida que me deje tenerte a vos y que sigamos creciendo juntos.
Deseo fuerte y desde lo más profundo, que no sea pedir demasiado.
Es que una de las pocas certezas que tengo en mi vida, es que con vos en ella, todo va a estar bien.


23 jul 2016

Lista incompleta de las cosas que amo de vos

La forma en que decís mi nombre. Tus ojos. Tus manos. Tu cuello que siempre, siempre huele bien. Tu mirada. Tus abrazos. La forma en que me cuidás. Dormir agarrados de la mano. Nuestros viajes. Nuestros matecitos del amor. Tus detalles, todos. La forma en la que hablás de las cosas que más te gustan. Tu inocencia. Tu compromiso con cada cosa que encarás. La manera en la que me tratás cuando hacemos el amor. Tu mano en mi pierna cuando vas manejando, desde el primer día. Nuestras fotos. Tus asados. Tu sonrisa que es hermosa. Tus ganas de jugar siempre. Tu cara de pollo. Como sos con tus papás. Como te adoran tus sobrinos. Como sos conmigo. El anillo de los seis meses que nunca te sacás.


Esperando a que salga de la quimio

Hace más de tres años que vivo con el corazón en la mano la mayor parte del tiempo.
No sé lo que se siente vivir una situación límite o una enfermedad grave en primera persona, pero sí aprendí lo que se siente tener miedo casi todo el tiempo.
Un miedo inconmensurable de perder algo que uno entiende casi como la propia vida, aunque se equivoque.
Tal vez me equivoque, pero creo que no hay algo tan doloroso como ver sufrir a los que se ama. La impotencia de no poder hacer más, que por momentos me hace sentir inútil. Sé que no lo soy, pero como el dolor sigue ahí, aún así lo siento.

Bronca

Estoy enojada. Tengo mucha bronca. Siento que todo es injusto, que no puede ser que nada nos salga bien. Que en la vida está mal distribuido el dolor y el sufrimiento. Que mi propia vida no me gusta.
Quiero tratar mal a la gente porque creo que se lo merece, por ser tan superficiales, por tener buena suerte, por preocuparse por estupideces.
Por momentos quisiera ser otra, vivir otra vida, ¿volver el tiempo atrás? No sé, pero a veces lo pienso.
¿Cuánto más va a durar esto así?
¿Cuánto peor se va a poner?
¿Cuánto más puedo resistir sin convertirme en otra?
¿Hasta dónde llega la pulsión vital y en qué momento voy a sentir que ya no quiero nada más?

16 de junio de 2016

Un 16 de junio, en medio de todo este caos, nos casamos.
Para mi, significó un momento de paz y claridad, algo que hacía mucho tiempo que no tenía.
Un par de días antes, escribí lo que quería decirle a Emi en el civil; aunque al final sólo logré repetir una mínima parte, esto fue lo que tengo guardado en el anotador:
"Hay personas que piensan que el amor confunde y hace que tomemos decisiones irracionales. En mi caso, creo que el amor, mucho más que la razón, me dio la claridad que necesitaba para ir en el sentido en el que me sentí genuina. Es lo único que me dio la seguridad de sentirme yo misma. 
Casarme con vos, es una decisión tomada con tanto amor que fue obvia.
Y terminé dándome cuenta de que tantos años de resistencia tenían que ver con darle algo muy mío a la persona correcta.
A vos, que sin darte cuenta me enseñás algo todos los días; que sos la persona más generosa que conozco; que a veces parecés de otro mundo con tu ternura infinita. 
Parece mentira, te hice esperar tanto tiempo, pero hoy no podría estar más segura de que sos la persona con la que quiero pasar el resto de mi vida".

Te amo.

Mensaje

Un día, cuando sentía que me quedaba sin lugares a donde ir a buscar fuerza para seguir, le escribí un mensaje a mi papá, preguntándole cómo había hecho para recomponerse, mientras mi mamá estaba en terapia intensiva, donde pasó once eternos días al borde de la muerte.
Me contestó esto:
"Pensé que pasara lo que pasara tenía que afrontarlo positivamente. Que tenía a mi alrededor gente que me quería y a la que yo quería. Y que no podía contagiarle mi angustia a todos los que se me cruzaban. La vida iba a seguir adelante y lo mejor era poner garra para afrontar lo que me tocara y recordar que la felicidad nunca es un estado permanente pero la tristeza tampoco. Está muy sintetizado bah, parece una boludez."
Igual creo que en ese momento a mi me sirvió, y por eso lo guardé y vuelvo a leerlo casi un año después, cuando por momentos sigo sin saber de dónde buscar más fuerza. Aunque la fuerza siempre de algún lado termine saliendo.


27 ene 2016

Yoga II

Hoy por primera vez fui a una clase de yoga.
En un momento dado, después de haber hecho distintos ejercicios, la profesora nos pidió que cerrásemos los ojos.
Siempre le tuve un poco de miedo a la oscuridad, y ahí me di cuenta.

A veces cerrar los ojos es quedarse a solas con uno mismo. En la oscuridad.

Yoga

Tendría 16 años más o menos. Durante unos meses me había estado preparando para una competencia entre alumnos de distintos colegios. Se armaban grupos de tres personas que representaban a un país y uno de los tres era el embajador.
Me tocaba ser la embajadora de Egipto y estaba nerviosa. Entre otras cosas, mi papá nos había llevado de aventura dos o tres veces a la embajada egipcia en Capital a pedirles información que pudiera sernos útil.
Unos días antes de que arrancara la competencia me empecé a sentir mal y tuve algunos problemas en la piel.
Exactamente un día antes me diagnosticaron una enfermedad fea, rara y que podía ser grave si no me cuidaba mucho. No había ningún remedio que pudiera tomar y no me dejaban levantarme de la cama salvo para ir al baño (rápido). Todo eso podía durar un mes, un año o más, era incierto.
Cuando llegué a casa estaba mal; mi papá me había llevado al médico y mi mamá se había quedado cuidando a Facundo, así que le empecé a contar lo que nos había dicho. Pero estaba muy angustiada y me puse a llorar sin parar.
Mi mamá me abrazó. Me acuerdo que estábamos solas en la cama grande. Yo no me podía calmar, estaba muy nerviosa, agitada, temblaba un poco. No me la había visto venir, tenía miedo, pensaba en mis compañeros, en la profesora, en el colegio y en cuándo me iba a curar.
Mi mamá, que hacía un tiempo había tomado clases de yoga, me enseñó unos ejercicios de respiración y recién entonces me empecé a calmar.
Hace unos días, 13 años después, fui a mi primera clase de yoga,

Y me acordé de esto.


Todo no se puede


Es temprano, está fresco. Vamos en taxi, Emi y yo, con un bolso y las camperas. Estamos en camino al hospital. Es su quinta internación, tal vez la última, tal vez no. Otra de tantas incertidumbres que, para ser sincera, a esta altura ya no me desvela.
Nos despertamos hace una hora, pero estamos cansados. Es un cansancio raro, que no viene del cuerpo sino de otro lado. Ninguno de los dos lo dice, pero los dos sabemos de ese cansancio.
El taxi se desplaza y yo miro la ciudad con otros ojos. Veo cosas que no conocía, aunque el camino sea el mismo que hice ya muchísimas veces. Por momentos siento que estoy en una película o en una novela. Aunque no entiendo bien todavía de qué viene la cosa. Si mi vida fuera una película, todavía no estoy segura de si sería un drama, una comedia, o algún invento del cine independiente que cuando se termina nadie está muy seguro de qué fue exactamente lo que quiso transmitir.
Yo también tengo mis luchas, mis batallas. Están las de todos los días y las que vienen desde antiguo. Las que enfrento sola y las que sobrellevo acompañada. Por suerte, en muchas estoy acompañada; con un compañero que me agarra del brazo cuando me estoy por caer, o con todo un ejército que me cuida las espaldas de una forma inexplicable. Algunas de las más complicadas, son contra mí misma. Varias, sé que van a durar todo lo que dure mi vida.
Avanzamos en el taxi, y –efectivamente- siento que voy a dar batalla.
Siempre me gustó pisar sobre seguro, y si bien en la vida no se puede estar seguro de nada, creo que en esta llevo las de ganar. Se me ocurre pensar que es una carrera de resistencia, gran parte del éxito consiste en aguantar lo que dure, un poco más.
La canción que suena en la radio que sintonizó el chofer, dice “y aunque todo no se puede, voy a dar lo que me quede…y que dure para siempre…” y yo pienso que es así, todo no se puede pero yo voy a dar lo que me quede.
Son las 8 y media de la mañana, y la sensación es rara. No sé qué estará pensando o sintiendo Emi, pero yo sólo sé que aunque esté cansada, todavía tengo cosas para dar.