13 dic 2018

“Todo no se puede” es una cosa chiquita que debo haber escrito en septiembre de 2015 (más o menos). Unos meses después se la mostré a Emi. Quiero guardar adentro mío ese momento para siempre.

Marcada

En el mínimo rincón del universo en el que existo
El dolor que llevo adentro no se borra,
La desesperación está tatuada en mi memoria 
Y me convertí en una persona triste. 

Yendo y viniendo disimulo
Juego a que ya pasó y estoy curada.
Es mentira, en esa cama
Todavía estoy 
haciendo equilibrio 
Al lado tuyo.

Que alguien me explique cómo se hace
Porque para mi todo es mentira.
Llega navidad y en definitiva
Acá sigue todo igual de oscuro.

26 oct 2018

Lo que me gustaría decir y no puedo

Yo sé lo que es haber hablado de qué árboles íbamos a plantar en nuestro jardín y dibujado en hojas y servilletas de papel planos de una casita que no se va a construir. Sé lo que es recordar todos los días de mi vida (más de una vez) a alguien que estuvo más cerca que nadie y ya no está. Sé cómo se sentía despertarme y acostarme con un solo deseo y convivir pensando en sólo una cosa: no perder a la persona que amaba.Después de eso es muy difícil, no, es imposible volver a ser como era antes. Es difícil reconocerme, porque me doy cuenta de que cambié, pero no sé exactamente en qué.Sigo funcionando -eso es verdad- pero aunque no se vea, sé que ahora estoy fallada, rota. Tengo suerte, hay un montón de gente cerca que me quiere y me cuida, a pesar de esa nube oscura arriba de mi cabeza. Tengo todavía más suerte, mi corazón se expandió y pude querer a alguien nuevo, que también me quiere a mi. El mundo sigue girando, todo se sigue moviendo (yo también) pero eso no cambia el hecho de que alguna vez soñé con plantar un jacarandá y verlo crecer desde mi ventana.

8 abr 2018

"..Un faro para sólo de día
Guía mientras no deje de girar
No es la luz lo que importa en verdad
Son los 12 segundos de oscuridad."



4 abr 2018

A veces duele

Duele 
Duele
Punza.
Agudo
Sordo
Silencioso. 
El tiempo está empastado, aplastado, sin matices. No hay primero, segundo ni tercer plano. Apenas una mezcla homogénea de cosas que pasaron hace años pero parecen ayer. 
Duele la ausencia inexplicable, como siempre. Duelen las calles que esconden nuestros pasos y aquella incertidumbre. Duele todo lo que no pudo ser y hasta duele cada detalle compartido que se aleja.
Duelen las fotos, los anillos sin usar, los muebles, la ropa guardada y el perfume que te supo acariciar. 
Tu cumpleaños que se acerca también duele. 
Dónde está el tiempo? Y la distancia? Dónde estamos nosotros? 
Nosotros que no dejamos de existir porque yo sigo estando acá y soy el recuerdo viviente de lo que fuimos. La prueba tangible de que sí existió. 
Sigo sin entender en qué se transformó. 
Te extraño y me duele. 
Te pienso tanto. 
Extraño los hospitales (si, hasta eso), el olor de nuestra casa, la forma en que encajábamos en nuestro sillón y todos los días que se apagaban ahí, naranjas. Extraño todas tus formas, el sonido de tu voz y la manera que tenías de mirar. 

Tu compañía, tu presencia, tu existencia entera extraño. 

25 mar 2018

un cumpleaños

Hoy estábamos todos, pero no estabas vos.
Creo que fue la primera vez que nos reunimos, o al menos la primera en la que yo participé.
Me sentí sola, me faltó tu abrazo. Me faltó verte armando grupo (como siempre) y escuchar tu risa de fondo.
Que bronca, que injusto es que no estés acá.
Lo único que no extraño es llegar una tarde de domingo y que claves el televisor en algún canal de fútbol.
Pero lo más loco es que, en realidad, hasta eso también extraño.

21 mar 2018

1 (29.I.16)

Esta por cumplirse un año 
y me van a obligar a enterrarte de nuevo
a cambiar de ciclo
a empezar de cero(?)

Como si todas las heridas 
ya hubiesen sido 
relamidas 
hay que dar vuelta la página.

Aunque
yo sigo
-como siempre-
repasando ese último 
capítulo
de tu 
(mi) 
vida.



Cosas que pasan de noche

¿Qué soñás?
Cuando te despertás con la nuca húmeda,
la respiración entrecortada
y el corazón tan agitado 
que asusta.

¿Qué soñás?
No sabés qué significa, pero suele haber agua
y una familiaridad espeluznante
con una vida que te resulta 
cada día más ajena.

¿A dónde vas?
Cuando la memoria se activa
cruel, inconsciente
llevándote de la mano por los bosques más oscuros.

A dónde vas?
Cuando añoras un dolor que ya no existe
cuando no te reconocés
y el espejo te devuelve 
la foto en sepia de una
extranjera.

El viento en la ventana
grita, está furioso
y justamente, el miedo más enorme
es no saber 
por qué. 





Tristeza en dos partes

Tengo un dolor en el pecho
al que quisiera cavarle una tumba.
Tirar tierra encima
apisonarla,
esperar hasta que crezca el pasto.
Que se llene de flores
y en primavera, 
cuando lleguen las mariposas
bailar y probar nuevos juegos en ese jardín. 


Pero aún si pudiera hacerlo
estoy segura,
me convertiría en lluvia.
Cientos de gotas filtrándose
por las ínfimas grietas laberínticas,
llegando otra vez a ese espacio que arde,
desnudo.
Hasta convertirme de nuevo en esta masa
sin forma ni sentido.
En este estanque pantanoso
que te llora cuando duerme.