21 mar 2018

Tristeza en dos partes

Tengo un dolor en el pecho
al que quisiera cavarle una tumba.
Tirar tierra encima
apisonarla,
esperar hasta que crezca el pasto.
Que se llene de flores
y en primavera, 
cuando lleguen las mariposas
bailar y probar nuevos juegos en ese jardín. 


Pero aún si pudiera hacerlo
estoy segura,
me convertiría en lluvia.
Cientos de gotas filtrándose
por las ínfimas grietas laberínticas,
llegando otra vez a ese espacio que arde,
desnudo.
Hasta convertirme de nuevo en esta masa
sin forma ni sentido.
En este estanque pantanoso
que te llora cuando duerme.



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