10 oct 2019

Dudas


Pareciera que a muchas personas se les pasa la vida casi sin darse cuenta; que entre obligaciones y cuestiones menores o superficiales el tiempo pasa y cuando llega el momento de partir, les resulta demasiado pronto.
Me pregunto si me pasará lo mismo a mi.
Algunas veces creo que sí. Pero otras me parece que soy excesivamente consciente de mi propia finitud y de la de quienes me rodean.
Desearía que cuando me toque morirme, como nos va a tocar a todos, eso haya servido para algo. Al menos para haber disfrutado despierta, para no distraerme.
Saber que vamos a perder a los que queremos no es algo que se transite tan fácilmente. No es un sentimiento que esté bueno. Pero a mi me pasa, tengo bien presente que voy a perder a mis viejos. Tal vez a mi novio. Ojalá que nunca, a mi hermano.
O ellos van a perderme a mi y quién sabe si alguna vez nos volvamos a encontrar. Si eso sucede, soy consciente de lo tristes que van a estar. Eso lo sé porque yo estuve muy pero muy triste después de haber perdido a alguien.
Todavía lo estoy.
Me parece que de algún modo sentía que mi paso por el mundo, mi ínfima vidita, iba a transcurrir acompañada por un elenco estable, no concebía otra posibilidad. Cuando me di cuenta de la realidad, todo se convirtió en un montón vidrios rotos que ya no se pueden pegar. Pura nostalgia.
Tal vez sea por eso que algunos días, como hoy, siento una tristeza tan grande sin un motivo aparente. No sé qué hacer con esta tristeza, no sé dónde ponerla. Quiero que venga Emi a consolarme y poder decirle las ganas que tengo de que esté acá, que no entiendo cómo es posible que, ya hace dos años y medio, se tuviera que ir.
Me pregunto, también, si esto durará toda mi vida o si en algún momento dejaré de sentirme como me siento.
Si es parte de mi personalidad o es una consecuencia de lo que nos pasó. La tristeza digo. 
Capaz que ya era así desde que llegué y no me había dado cuenta. Como una sombra, como el pasto que crece. Como el sol.

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