Me gustaría tener algo verdaderamente especial para escribir, pero creo que lo especial siempre fuiste vos, y con vos se fue parte de la magia que veía en el mundo.
También quisiera poder decir algo sabio o inteligente sobre el duelo (en estos años, he leído a muchas otras personas que pudieron hacerlo y con eso me ayudaron), pero no es el caso. Para mí, tu ausencia sigue siendo un nudo de emociones que no logro separar.
Hasta ahora, 9 años después de todo aquello, lo único que acepté es que vas a formar parte de mi cotidianidad de este modo, probablemente hasta que yo también deje de ser.
Al principio pensaba -y temía- que el olvido poco a poco haría su trabajo, pero me equivoqué. Es tan raro.
A veces aparecés bajo la forma de un recuerdo fugaz, otras con un dolor profundo en el pecho…una sonrisa que se me escapa sin pensarlo o un objeto que me lleva a otro tiempo.
La cantidad de cosas tuyas o nuestras que aparecen en distintos lugares de mi casa...
no hice ese trabajo, no las guardé y archivé todas juntas en un solo lugar. No lo hago. Sé que posiblemente en algún momento me traiga problemas con Sara, pero no me importa. Tal vez esa sea la oportunidad para hablarle de vos.
Me pone triste que el jacarandá no perdurara. Me pone feliz que el roble sí.
Quiero y me da miedo ir a verlo-te. No me animo. Hoy vi un video. Lo esperable sería decir que está fuerte, como eras vos. Y es verdad, se ve súper fuerte.
Pero no es sólo eso. También está brillante. Exuberante. Lleno de hojas de un verde joven que promete convertirse en un árbol grande y hermoso, que regale sombra en los días de calor, que asile, que cobije. Que crezca. Como debería haber sido.
Me gustaría poder escribir algo sensible, inteligente, lúcido, que te muestre cómo eras, así de increíble. Pero no me sale. Tendría que ser un libro.
No quiero conmemorar tu partida. Me gusta más el día de tu nacimiento. Recordar cuando hacíamos juntos el guiso de lentejas. Tus mates. Tus manos. Tu manera de mirarme, nadie nunca más me volvió a mirar así.
Yo no creo en el cielo, pero le digo a Sara que los que se van están ahí. En una estrella.
Cierro fuerte los ojos y pienso que ojalá me equivoque, porque uno de mis mayores deseos es que nos volvamos a encontrar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario