A veces la vida es muy difícil.
Nos enseñaron a pensar en términos de “pasado,
presente y futuro” pero no todo puede comprenderse de ese modo. Ocurre que,
ocasionalmente, ese pasado se confunde con el presente, se pegotea con el
futuro y resulta que lo que somos es una mezcla muy difícil de explicar.
Suelo preguntarme si es
necesario. Explicar. Que el resto entienda lo que me pasa. Pero incluso si del
otro lado existe la intención (no siempre ocurre) a veces sencillamente no
puedo poner en palabras lo que siento.
Un ejemplo sencillo: ¿cómo estás?
Estoy triste, ansiosa,
nostálgica, angustiada, enojada, con la misma bronca de hace años que nunca se
termina de ir, con un nudo en la garganta, llena de miedo, confundida, perdida.
Pero también estoy muy
agradecida, feliz, contenida, expectante, acompañada, con muchos proyectos (que no es poco).
Vivo mi pasado y mi futuro en un
presente confuso que no se puede definir.
Y de alguna extraña manera, vos formas
parte de este presente; es inevitable porque sos una parte mía.
Esto tampoco sé cómo definirlo,
no sos mi corazón ni mi cabeza.
Sos yo, estás y no estás, me enoja que no estés, te extraño, quiero
hablarte, quiero contarte, quiero que me abraces y que me mires como hace unos años. Extraño que me miren así.
Como no puedo explicarlo, lo
único que puedo hacer es escribirlo.
Pero no alcanza. No alcanza porque no te puedo llevar el desayuno a la cama ni darte un regalo. No te puedo presentar a mi mascota ni hablarte de mi futura hija, que no va a ser nuestra.
Aunque sea espero que en el cielo
hagan fiestas de disfraces y que tus 43 sea la mejor fiesta de todas.
Gracias por tanto. Te extraño
siempre. Feliz cumpleaños.
No hay comentarios:
Publicar un comentario